Casi todos los cuentos infantiles que funcionan comparten la misma estructura de tres partes. Conocerla te da un esqueleto fiable sobre el que construir tu historia.
Inicio (planteamiento)
Presenta al protagonista, su mundo y aquello que desea. En el cuento infantil conviene que sea breve y entre pronto en acción.
Nudo (conflicto)
Aparece el problema u obstáculo. El personaje intenta resolverlo, falla, vuelve a intentarlo: aquí vive la tensión y la emoción del cuento.
Desenlace (resolución)
Se resuelve el conflicto y el personaje cambia o aprende algo. Un buen final infantil es claro, satisfactorio y deja una sensación positiva.