Por el universo de la inteligencia emocional

El sueño de Mika y Pluky es saltar sobre un metorito muy veloz para descubrir el universo en su desconocida amplitud. Desde planetas distintos comparten este mismo sueño, y a la vez también descubrirán que la amistad va más allá de cualquier diferencia y que es posible conocer y entender a seres maravillosos sin escuchar su voz…

Mika, Pluky y el meteorito fugaz es una historia entrañable escrita por María Isabel Hernández Pomares y destinada a estimular la imaginación mágica que transmiten los cuentos y la pasión por conseguir los sueños, a priori, impensables. Porque ¿quién es capaz de poner distancias a la mente, a la creatividad?

En palabras de Alicia Navarro Sánchez, educadora social y pedagoga, «la educación es un viaje en el que nos enredamos toda la vida, a veces como protagonistas de la aventura, a veces como acompañantes  de ese proceso: como madres, padres o educadores de pequeños y grandes aventureros. En ese acompañar nos enfrentamos al reto de ofrecer y  experimentar con ellos los  aprendizajes que conformarán su “ser persona”: los valores, pensamientos y emociones que definirán su personalidad y sus relaciones. Mika, Pluky y el meteorito fugaz […] comprende un conjunto de posibilidades que nos pueden servir como vehículo para tratar valores y emociones necesarios para el desarrollo y aprendizaje de la inteligencia emocional de nuestros hijos e hijas. Una excusa para reflexionar juntos de la vida, de las relaciones y de nosotros mismos. A través del cuento podemos generar un espacio de diálogo y reflexión acerca de la diversidad como valor de riqueza que compone un universo de personas diferentes y únicas que convivimos y nos relacionamos; comprender el significado e implicación del concepto y tirar los muros y miedos ante la diferencia, cambiando esos límites por posibilidades; mostrar la diversidad de formas de comunicación que existen para relacionarnos con personas que tienen discapacidades diversas: el braille, la lengua de signos, Bliss, sintetizadores…; incluso reflexionar sobre las formas de la comunicación no verbal. Otro concepto que podemos tratar con el cuento es la empatía,  la capacidad de ponerse en el lugar de otro y de reconocer las emociones que otra persona experimenta ante diversas situaciones».

Maribel Hernández Pomares es técnica en Cuidados Auxiliares de Enfermería. Entre 1994 y 1998 cursó estudios en la Facultad de Derecho de Alicante y en la UMU. Años después se daría cuenta de que su vocación estaba ligada a la Sanidad, al cuidado de las personas, considerando que un trabajo de calidad es aquel que es realizado desde el respeto y la humanización.

Las ilustraciones de esta espacial obra corren a cargo de Antonio Bernal, alias Undiscover, un joven artista aficionado a las películas, los videojuegos, los cómics, la cultura pop y, por supuesto, el arte. Tras graduarse en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla y cursar el ciclo de Ilustración en la Escuela de Arte Mateo Inurria de Córdoba, comienza a trabajar ilustrando proyectos como Guía para padres y madres: intervención familiar con infancia en riesgo para Cruz Roja Córdoba (2017) o Mar y el pequeño unicornio, El príncipe Guindilla y Mark y los cuatro elementos (2018) para la editorial mr. momo. Sus técnicas favoritas son la ilustración vectorial digital, las acuarelas y la tinta. Esta última suele emplearla en el reto anual de dibujo Inktober, con la que da vida a mundos y personajes exóticos y variopintos y los revela al público a través de sus múltiples redes sociales. Sueña con que sus obras lleguen más allá de las galaxias de la imaginación de cada persona y logren inspirar a posibles futuros artistas de todos los rincones del universo.