
“El rey es dueño de cuanto sus ojos ven. Al menos eso dicen en palacio. ¿Pero de qué es dueño un rey que, incluso teniendo ojos, no quiere ver?”
Alexander
es un príncipe guapo y orgulloso, heredero al trono de Ámbar. A causa de un
decreto emitido por su padre, tristemente fallecido, se verá obligado a casarse
con una plebeya. Y la joven reina, en otro tiempo libre y amada, a quien su
déspota esposo jamás mira a la cara, deberá ahora vivir en una fría jaula de
oro. Pero ella tiene un plan para ahuyentar las sombras de la indiferencia.
Una
hermosa fábula sobre el respeto y la importancia de no prejuzgar. Porque nadie,
por mucho poder que ostente, es jamás mejor que los demás.
Mr. Momo acompaña a autoras y autores en todo el proceso editorial.