Tico tiene un objetivo: crecer

Tico tiene un objetivo: crecer
agosto 30, 2018 admin
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Tico tiene un objetivo: crecer

Todos de pequeños, en algún momento, hemos querido ser grandes. Para saltar muy alto. Para conducir un coche. Para volar solos en avión. Para caminar más rápido. Pero después, ya de grandes, todos, en más de un momento, hemos deseado volver a ser pequeños. Para saltar lo más alto posible, hasta las estrellas. Para conducir un coche teledirigido. Para volar solos sin avión, con alas. Para caminar más despacio… Por eso Tico, un gusanito que a veces se encuentra triste por ser tan tan bajito, sabe que pasito a pasito, con paciencia y esfuerzo, cada etapa marcará un maravilloso camino hacia la siguiente.

Si en el panorama narrativo infantil existe un tándem ideal para agitar sensibilidades, para mostrar en lugar de decir, ese lo forman Silvia Retamosa Alguacil y Pedro Carnechilla Gómez, escritora e ilustrador, respectivamente, de este maravilloso álbum ilustrado que desde editorial mr. momo tenemos el gusto de presentar, El gusanito Tico.

Silvia Retamosa es educadora infantil y psicomotricista con una experiencia de más de quince años. Precisamente ideó esta obra mediante una interpretación profesional de una sesión de psicomotricidad. Pues desde siempre le ha interesado el mundo de los niños y todo su proceso evolutivo y educativo. Diplomada en Arte Dramático, durante un tiempo aunó sus dos pasiones: los peques y el teatro.

A Pedro Carchenilla también le gusta dibujar y crear sus propios cuentos y juegos desde pequeño, cuando ya le fascinaban los colores y cómo aparecía en el papel cuanto imaginaba. En plena adolescencia ingresó en la Escuela Municipal de Arte de Fuensalida para desarrollar sus habilidades pictóricas, aprendiendo nuevas técnicas y estilos que más adelante le ayudarían en su vida creativa. De hecho, su primer trabajo artístico fue en una serigrafía como diseñador, donde también aprendió a manejar programas de diseño que le abrieron un nuevo camino en la ilustración digital. Tanto le gustó que hizo un máster en Diseño Gráfico y otro en Diseño Web. Comenzó a colaborar con agencias de publicidad creando carteles, papelería, webs…, además de seguir pintando al óleo, murales y decorando estancias infantiles. Llevó una sección de transfer en una multinacional que le sirvió para aprender otros nuevos campos y maquinarias de diseño. Por esta época comenzó su maravillosa inclusión profesional en la ilustración de cuentos infantiles. Y mientras la imaginación y la creatividad iban volando, se interesó también por el arte dramático: cursó tres años de Interpretación y uno de Dirección. Así, del camino del diseño y la ilustración, et voilà!, saltó al mundo de la escenografía, pues al poco tiempo ya formaba parte del equipo de La Usina, una sala alternativa de Madrid para la que todavía sigue creando carteles.

 

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