¿Quién no echa de menos a un familiar fallecido?

¿Quién no echa de menos a un familiar fallecido?
enero 23, 2019 admin
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¿Quién no echa mucho de menos a un familiar fallecido?

Juan siente muchísimo la pérdida de su abuelo, quien le contaba la historia de un duende mágico siempre que salían a pasear; un duende con poder para recoger todos los buenos recuerdos, anécdotas e historias que vivimos con esas personas que se han marchado.

¿Dónde está mi duende? es un bello relato ilustrado dedicado a todos aquellos niños y no tan niños que echamos de menos a esos seres especiales que dejaron un pequeño duende en nuestro interior. Una historia que pretende ayudar al lector a afrontar el duelo ante la pérdida de cualquier persona que haya marcado su vida.

A veces, sobre todo de pequeños, se nos hace difícil manejar las emociones que trae consigo un fallecimiento y se nos instala un nudo que no sabemos des. Menos mal que, la mayoría de veces, tenemos otros seres queridos a nuestro alrededor que nos ayudan a dar explicación y a manejar ese conflicto vital. Este cuento es un complemento para la reflexión, una ayuda para que el lector tome conciencia de que, aunque alguien se vaya para siempre, siempre permanece la fuerza los recuerdos. Como reconoce Juan Antonio Gil, «cuando yo tenía siete años murió mi abuelo y sentí un vacío al que no sabía dar respuesta. Mi madre y mi maestra sentían que algo me ocurría y estuvieron ahí para ayudarme a superar su pérdida. Mi intención con este cuento es que sea educativo, que al mismo tiempo que se cuenta la historia a los niños y niñas se les permita explorar sus emociones».

Juan Antonio Gil estudió Magisterio de Educación Primaria y, después, se licenció en Psicopedagogía por la Universidad de Murcia. Actualmente es docente en una asociación que atiende a personas en riesgo de exclusión social. Mente inquieta, con ganas de crear y aportar al mundo infantil un pellizco de su imaginación. Su primer relato infantil, ¿Dónde está mi duende?, con ilustraciones de Rocío García Rodríguez, es una oportunidad preciosa para abrazar recuerdos tristes con alegría.

 

 

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